Llevo unos cuantos días inquieto cada vez que me doy a dormir… Se me quitó el insomnio, parece ser que sólo necesitaba relajarme.
Me acuesto tarde y me levanto tarde, me doy una ducha y me voy a tomar café… Creo que retraso la hora de irme a la cama porque todas las noches me visitan ciertas frases antiguas y otras no tanto… La vida es una rueda, el punto de partida y la meta se confunden en uno solo…
Y la recuerdo a ella, la que se cansó de decirme cosas bonitas porque no la correspondía en igual forma.
Esa ella no es una, sino varias personas a la vez…
Cada vez que me dicen “Te echo de menos”, “Vida”, “cariño”, “Me gustaría que estuvieras aquí conmigo”, “Me siento sola si no estás tú”, me joden vivo…
Me quedo parado como si de una ecuación matemática se tratase, valorando las posibles respuestas. Y cada vez pierdo una gran oportunidad de decir sólo cuatro monosílabos… “Y yo a ti”.
Alguna vez lo digo, pero me suena tan falso que no soy capaz de creérmelo ni yo. Una vez hice un curso donde me enseñaron que para convencer a alguien de algo, primeramente tienes que estarlo tú.
He conocido a muchas mujeres irónicas, esas que decían darte cariño pero que nunca confiaron en que yo pudiera dárselo… ellas estaban tan convencidas que al final hasta me lo creí yo, y realmente fui incapaz de darlo.
Otras veces me dieron cariño aquellas a las que, desde el primer momento no me gustaron. Y por cuestiones que hasta me escandalizan recordarlo, seguí la pantomima…
Sin embargo, estoy capacitado para ilusionar a las mujeres… Lo he hecho tantas veces, que me supone algo mecánico.
La diferencia, es que ahora, cuando me voy a dormir pienso en ello. Y no quiero, no me apetece establecer conversaciones con mi conciencia, de eso estoy seguro.
No quiero que me quieran, o que me quieran mucho… Pero el querer no es cuantificable, es un sí o un no, no hay baremos o tramos…
Procuro entender el orden universal, el por qué de las cosas… Hay un motivo por el cual, siempre tenemos las dos opciones, A o B, cojas la que cojas, se abrirá una tercera, una cuarta y así sucesivamente…
Mira que lo he meditado en ocasiones…
“Ahora vas, la coges, te vas a vivir con ella y sanseacabó… Dos trabajos, comidas o cenas en fin de semana, viajes, discusiones normales por las tonterías de siempre… Dejas que pasen los años y por fin consigues la estabilidad emocional de la que tanto has oído hablar. Un trabajo en una oficina aburrido de 9 a 7, con Tupper en el microondas para no gastar… Vida corriente, vida normal, como la de casi todo el mundo.”
Lo medito, lo medito y lo medito…
Estoy tentado de hacerlo, a sabiendas del resultado…
Y me retumban sus palabras, de otra ella…
- Dímelo por favor, si ves que te agobio dímelo…
Y no lo dije, pero me agobiaba…
Después de hacer el amor, cuando las ves relajadas y con una sonrisa en la boca, no me veo capaz de decirlo.
Para qué?
No me hace falta…
Dicen algunos autores que escribir sirve para desahogarse…
No sé, yo creo que cuando me vaya a dormir me va a seguir pasando lo mismo…
Y estoy harto ya.
1 Lectores Agradecidos Dijeron...:
Ahoga a la conciencia o hazte sentir mejor intentando sentir algo por alguna mujer que no sea un simple escozor.
Un saludo.
Publicar un comentario en la entrada