miércoles, 10 de noviembre de 2010

No Seas

Me lo digo muchas veces…

No seas hijodeputa, no seas cabrón, que ella no se lo merece, no la engañes, que ese no es el camino, que no está bien, que ella se porta bien contigo.

Y decido escribirlo, porque estoy seguro que no lo voy a releer, para a ver si así, de esta manera se me mete en la cabeza que hay que tener un comportamiento diferente con las mujeres que demuestran tenerme aprecio.

Volvemos al tema de la adicción, y lucho con todas mis fuerzas contra mi persona, no hay manera…

Intento hacer memoria, por si alguna vez no fue así. Quiero aclarar que no se reduce todo a poner los cuernos y a echar un polvo, que eso es lo de menos.

Ya, he hecho memoria…

Pues va a ser que sí, que no he sido al 100% honesto jamás, con ninguna.

Por otro lado, también se me ocurre pensar que a lo mejor el 100% de “mis contrarias”, tampoco tuvieron sanas intenciones conmigo. Eso aliviaría en gran parte mi conciencia.

Por ejemplo, he quedado con algún ligue, y de camino me para una chica mona por la calle para preguntarme alguna dirección. Y coño, no sé que cojones pasa por mi cabeza, que empiezo a sonreír, que le doy todo tipo de explicaciones, e incluso si voy con tiempo de sobra, propongo acompañarla durante un trecho.

Y me digo que no es normal, porque lo que estoy intentando es seducir. Hombre, no le digo que nos tomemos una copa juntos, ni que vayamos directamente a mi casa, que no es eso…

Pero… Bueno, creo que todo el mundo me entiende.

Siguiendo con el mismo ejemplo, cuando veo a mi pareja, hasta me dan ganas de contárselo. Contarle que me ha parado una chica y que la hubiera seducido tan a gusto, y que tres cojones me importa que ella es mi pareja y que me suda el nabo todo…

Por suerte, me reprimo y las obligaciones por el buen gusto y el no herir, me impiden decir ciertas barbaridades.

Igualmente, opino que los demás, los que me leen y los que no, les ocurre exactamente lo mismo, sin diferencia de sexo, lo que pasa es que yo lo escribo y los lectores hacen una reflexión interna, y ahí la dejan, no la comparten…

El otro día me estaba hablando una chica, ni guapa, ni fea, es una conocida, no llega ni a la categoría de amiga.

Ropa estival, y joder va la tía con su manicura francesa y se mete un dedo por debajo del pantalón a la altura del bajo vientre. Que seguramente lo hizo como cuando yo me meto las manos en los bolsillos, que no significa nada…

Pero yo no le estaba haciendo ni puto caso a lo que me estaba contando, que yo sólo estaba pendiente de lo que hacía con ese dedito. Y se me encendió el chip masculino y me di cuenta que tenía unas bonitas piernas y que los pies los llevaba sumamente arreglados y en no sé cuantos detalles más… Estaba pendiente de todo, menos de lo que hablaba… todo sea dicho, era un rollo de historieta.

Más o menos la dejé con la palabra en la boca, porque estaba viendo que la iba a decir que me lo siguiera contando en un bar, que tenía sed y que hacía mucho calor…

Me salvé a mí mismo, porque siempre se corre el riesgo de que te acepten la invitación, y no es plan…

Oye, ahora que lo leo…

Lo mismo sí que lo estoy consiguiendo.

Redimirme.

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